La localidad almeriense de Adra posee tres playas con Bandera Azul y la Q de Calidad Turística. Y, sobre todo, cuenta con un recurso muy llamativo: se trata de un pueblo pesquero con puerto y lonja. Este recurso, que en principio no es infrecuente en otros pueblos andaluces, supone un elemento interesante cuando se combina con los clientes objetivos de la oferta de este territorio: turistas y familias procedentes del País Vasco.

La gastronomía es un elemento fundamental para atraer y satisfacer a los clientes vascos. En ese sentido, la estrategia territorial de Adra pasa por poner en juego el matching que surge de unir “visitantes vascos” y “pescado de gran calidad”. La cocina vasca se basa, precisamente, en la utilización de materias primas de excelente calidad elaboradas de manera sencilla. Entre estos productos destacan pescados como el bacalao, la merluza, el bonito, el besugo, las sardinas, las anchoas, la lubina y el rape, esenciales en la cocina vasca, donde se acompañan con exquisitas salsas.

Es posible configurar toda una oferta territorial en torno al pescado (la lonja de Adra), y para ello podemos inspirarnos en un caso paradigmático muy curioso: el mercado del pescado de Sidney, la lonja más importante de Oceanía y, sobre todo, un importante centro de restauración y atracción turística.

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Varios elementos configuran la oferta de este mercado. En primer lugar, en sus instalaciones se puede ver cómo el pescado se vente a mayoristas de todo el mundo, hay una plaza de abastos para los restaurantes y particulares de la zona, y es un sitio muy agradable para pasear y comprar algún pescado o marisco en los puestos, pescado que pueden cocerte o hacer a la parrilla en una terraza junto al puerto. Además, se puede asistir a cursos de cocina o comer en alguno de los restaurantes de la zona, especializados, por supuesto, en pescado.

Además de la lonja, en Adra es necesario desarrollar la pesca como parte de la estrategia: se pueden desarrollar actividades en torno a la pesca recreativa, a través de asociaciones y clubs que se encarguen de obtener los permisos y licencias oportunas para que los visitantes puedan practicar la pesca en Adra.

Finalmente, es necesario articular la oferta gastronómica de bares y restaurantes de Adra para que se dirija también a los clientes del matching. En ese sentido, sería interesante trabajar los pinchos, plantos en miniatura de gran nivel culinario que deberían estar disponibles y mostrarse en los bares o tascas de Adra. Una buena oferta de vinos sería la puntilla para una estrategia de desarrollo diseñada para satisfacer a estos clientes.