Los técnicos del CADE de Motril nos cuentan que los visitantes que acuden a este territorio de la costa de  granadina son, sobre todo, familias veraneantes de familias cercanas, en su mayoría de Granada, que tienen una segunda vivienda en propiedad en Almuñécar y alrededores o alquilan un apartamento.

Son familias nacionales con niños que viven una experiencia recurrente. Esta experiencia es, por tanto, nuestra propuesta de valor, y debemos contar con ese elemento de repetición para fidelizar a los visitantes.

Los técnicos conocen bien a estos clientes y nos explican por qué repiten en Almuñécar. Muchas familias con niños compraron casas a un precio barato para tener esa opción de veraneo con los más pequeños. Otros acuden porque son playas cercanas y el nivel es asequible.

Lo importante, cuando se cuenta con un cliente recurrente con estas características, es no menospreciarlo y no perder la ilusión de ofrecerle una propuesta de valor de gran calidad. Si estos son nuestros clientes, antes de apuntar a otro segmento es necesario afinar la oferta y hacer un matching oferta-cliente redondo. Si las familias vuelven todos los años, debemos premiarlas y ofrecer productos recurrentes, que hagan atractivo el regreso cada poco tiempo. Recursos como el sol y la playa, el descanso, el zoo o los parques de Almuñécar pueden ayudarnos a definirla.